DESPECHADOS O ENGUAYABADOS ??? ….

Por: Moraima Ines Ricaurte Rivero.

 A pesar de mi larga experiencia en los 2 campos, es decir, el del guayabo y el del despecho, muchas veces el guayabo producto de un despecho, no he logrado determinar que sea peor: si, ¿estar enguayabado o estar despechado?
He descubierto que ambos son muy similares, nada lejanos el uno del otro  e igual de malucos de vivir; son los peores momentos por los cuales pueda pasar un ser humano porque se juntan en un estado la culpa, la depresión y el cuestionamiento a uno mismo. Y el que no sufre de uno, sufre de otro o al menos una vez en la vida lo ha sufrido.
El guayabo y el despecho tienen una causa similar: provienen de momentos de mucha felicidad; por eso sus consecuencias son tan parecidas: no querer salir del cuarto, no querer hablar con nadie y en caso de hacerlo lo primero es decir  lo mal que se encuentra. Claro está, sin olvidar la frase típica que ambos estados tienen en común: “me voy a morir” y la clásica que todos hemos dicho: “no vuelvo a tomar o no me vuelvo a enamorar”. Por eso la gente despechada toma y los enguayabados lloran. Porque son similares.
Estar enamorado es como estar borracho, uno siempre sonríe con más ganas, besa con más intensidad, se hace planes a futuro y cree que actúa normal mientras todos lo miran haciendo el ridículo, porque  enamorado que se respete es cursi.
Estar despechado es como un guayabo largo, de esos que uno termina en una clínica y ni con el pasar de los días logra recuperarse del todo, todos los días recuerda y trata de reconstruir la fiesta para analizar en que momento se emborracho y la embarro.
Después de una ruptura sentimental uno termina bajando las fotos que en pleno idilio de amor subió a las redes sociales y borrando los estados donde se juro “amor eterno”,  lo mismo ocurre al día siguiente de una rumba, ya sin licor en la cabeza uno se da cuenta que las fotos no son tan lindas como parecieron la noche anterior y lo que escribió emocionado por los tragos no es tan coherente como se pensó, así que con el mismo sentimiento de los despechados, es decir,  pensando cuantas personas verían las fotos, se borran las evidencias.
Antes de tirarse de cabeza al amor, tenga en cuenta que esté cuesta y una fiesta también, pero una ilusión puede terminar en despecho y este seguramente en guayabo, por eso se debe obtener lo mejor al precio más barato.
Para enamorarse  hágalo despacito así como con los traguitos. No entregue el corazón y la billetera tan rápido, porque las consecuencias pueden ser dolorosas. En el amor no dé un paso adelante sin que otro lo haya tomado de la mano antes para darlo juntos y en la fiesta no se tome otro, hasta que el de al lado se lo haya tomado.
Recuerde que se puede disfrutar de todo sin terminar afectado, cuando sufrimos lo hacemos porque no manejamos las situaciones y nos vamos a los extremos
Sin embargo y pese a todas nuestras promesas de una u otra forma volvemos a caer en el amor o en el licor, por eso lo realmente importante, es conservar los amigos aun estando enamorado, para siempre tener esa mano amiga que nos quiera ayudar a recuperarnos de lo que vendrá después, los maravillosos amigos que siempre tienen una solución a nuestros problemas y siempre están ahí dispuestos a escucharnos y ofrecernos un abrazo o una sopita  porque del guayabo y del despecho, ¡No se salva nadie!
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