¿Qué nos pasa Mujeres?

mujeres duda

Tomada de Freepik.com

Escrito por: Mory Ricaurte

Si las telenovelas y Disney nos dañaron  la cabeza con la idea del Amor perfecto, las redes sociales nos han hecho creer equivocadamente, que tenemos el derecho  de mostrarles a todos nuestros seguidores  lo desesperanzadas que  vivimos.

En la actualidad donde continuamente surgen nuevas tendencias  en pro de un mejor estilo de vida, se ha vuelto contraproducente abrir cualquiera de las redes sociales.

¿Qué está pasando? ¿Por qué las mujeres de ahora sufren tanto por los manes? Las canciones viejas demuestran que no es un mito, anteriormente los hombres se enamoraban, sufrían, lloraban por nosotras; Hoy en día nosotras coreamos esas canciones borrachas con un grupo de amigas, pero ¡dedicándoselas a ellos!

¿Desde cuándo las mujeres andan tan despechadas?, ¿desde cuándo se sienten tan solas y mal amadas?  O más bien: ¿desde cuándo somos felices publicando nuestra Infelicidad?

Facebook era chévere cuando era para chicanear fotos de rumbas, paseos o sitios recomendados; hoy en día entrar a Facebook es  peor que cuando uno tenía clase de Filosofía e Historia en el  colegio: fotos con reflexiones de 20 renglones sobre el Positivismo y la presencia de Dios,  imágenes con frases de despecho con tendencia al suicidio, estados carentes de sarcasmo pero llenos de pataletas de vieja ardida; el panorama es una muestra clara que en estos días vende más la tristeza, el desamor y la soledad que la felicidad y el amor.

El problema de las redes sociales es que en vez de ayudarnos a progresar, nos han convertido en los seres vulnerables que las feministas han luchado por años para decir que no somos.

Nos estamos mostrando tan vulnerables, que por eso los hombres ya no sufren por nosotras; nos tomamos tan a pecho el papel de “demostrar lo que sentimos” que ahora ellos son los que se dan la importancia de escoger, pensarlo y rechazarnos; se sienten orgullosos de que una vieja llore por ellos, de que los  llamen  cuando están borrachas;  Ya no somos esas mujeres que inspiramos a muchos a componer las más bonitas canciones de amor, ni a las que habían que hacer muchos esfuerzos por conquistar, ya no somos esos seres misteriosos que los mantenían con la emoción constante para saber si nos había gustado verlos y  lo que sentíamos por ellos; ya somos un libro abierto que publica todo lo que siente en Facebook, Instagram, Twitter, se roba imágenes de Pinterest, lo escribe de estado o hace de una imagen el perfil de WhatsApp y todo para que El tipo en cuestión lo vea.

¿Qué nos está pasando? Pareciera que hormonas y redes sociales no son buena combinación porque nos auto compadecemos, nos hemos convertido en periodistas amarillistas con nosotras mismas, publicando las tragicomedias de nuestro diario vivir, solo para recibir frases de ánimo de los llamados “amigos”; mostramos la falta de amor y la soledad de maneras tan disparatadas, que con razón los hombres dicen que estamos locas. Y debemos tener en cuenta, que ningún hombre quiere una relación seria con alguien tan inestable emocionalmente por más bonita y sexy que sea.

Todas tenemos derecho a sentirnos miserables, a estar despechados, por supuesto que sí, hace parte del proceso de la vida, pero  ¡llorémosle  a las amigas!,  ¡para eso están!; de hecho si una amiga no la ha visto llorando por un tipo  entonces es que seguramente  no es tan amiga suya; uno tiene el derecho de deprimirse y de pasar por todos los estados de ánimo existentes, pero lo que uno NO debe, es inspirar lastima, ni querer llamar la atención dejando la poca dignidad que nos queda en un post en las redes sociales.

Adele nos enseñó, que la idea es aprovechar la tristeza para redescubrir nuevas facetas en nuestra vida, el verdadero talento consiste en aprovechar el despecho para hacer plata, no para gastársela en trago como hemos hecho muchas de nosotras.

No sé en qué momento se nos olvidó que lo lindo de ser mujer es sentirse amada, consentida, el centro del mundo de ellos; Además si somos tan valientes, luchadoras y todo el dechado de virtudes que decimos ser, no hay espacio para la ciber autocompasión; Dejemos de ser tan predecibles,  cambiemos la estrategia,  recuperemos el misterio, tenga en cuenta que muchas veces, La curiosidad hace más llamadas al celular que El Amor.

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